jueves, 13 de agosto de 2009
Leonidas Kavakos, violín
Orquesta Sinfónica de la RTVE
Enrique García Asensio, director

La Sinfonía Española, op. 21 es en realidad un concierto para violín y orquesta compuesto por cinco movimientos (aunque generalmente se omite el tercero), a medio camino entre la suite y la antigua sinfonía concertante. Esta obra corresponde a un período de interés por el exotismo transpirenaico en los compositores franceses. Sus movimientos son:

I. Allegro non troppo
II. Scherzando (Allegro molto)
III. Intermezzo (Allegretto non troppo)
IV. Andante
V. Rondo (Allegro)

La obra tuvo como destinatario al gran virtuoso español Pablo de Sarasate, que era un gran amigo del compositor. Aunque nacido en España, Sarasate se había formado en París y Francia fue su patria adoptiva. Por su parte, Lalo nacido francés, tenía ancestros españoles por parte de padre y madre. También se formó en Francia pero amaba y sentía profundamente su espíritu español.
   A propósito de él escribió Paul Dukas: “Lalo me parece y no solo a mí, un artista mediterráneo en su maravillosa y prodigiosa espontaneidad que de manera natural toma la forma de una danza, ese énfasis lo da su origen español y domina tanto su vida como su obra, hay España en la obertura de El Rey de Ys (compuesta sobre una leyenda bretona), en su Concierto Ruso y sin exagerar en su Rapsodia Noruega...”
   Lalo tuvo que recorrer un largo camino antes de recibir reconocimiento, en parte, a causa del ambiente de frivolidad que dominó la música francesa durante el Segundo Imperio. Tenía cincuenta años cuando alcanzó la fama con el estreno de su Concierto para violín opus 20, dedicado a y estrenado por Sarasate. La Sinfonía Española opus 21, también dedicada a Sarasate, se estrenó en París el 7 de febrero de 1875. Tuvo un éxito inmediato y permanece como una obra popular hasta hoy. 
   En los movimientos de esta Sinfonía, resuenan aires tradicionales españoles: una lánguida malagueña que contrasta la vivacidad del primero; en el segundo se escucha el ritmo de la seguidilla; el tercero, a veces es omitido en las interpretaciones y aún en las grabaciones, por ser una especie de interludio, se basa en un ritmo de origen morisco; el cuarto es un movimiento muy discutido, pues el solo del violín se ha calificado de folclórico español por algunos pero de escandinavo por otros... En el rondó final, que es brillante, reaparece la malagueña que se escuchó al comienzo.


Publicado por jrtapia @ 9:33  | El Concierto
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