sábado, 15 de agosto de 2009

Philharmonia Orchestra
Esa-Pekka Salonen, director










Si orquestar una partitura pianística supone colorear usualmente el mundo bicromático del piano, el trabajo realizado por Ravel sobre el original de Musorgski entraña algo más, aunque de consecuencias diversas: por un lado, representa un gran trabajo de este maestro de orquestadores sobre una obra que poseía ya todo el mágico colorismo ruso; pero también, supuso la "edulcoración" de una obra emblemática de un Musorgski rompedor, auténticamente nacionalista, de una dureza con pocos precedentes.

Tras terminar la ópera "Boris Godunov", a principios de 1874, el compositor se siente inclinado a componer para el piano lo que sería un reflejo de lo visto -o imaginado- en la exposición que su admirado Vladimir Stassov ideó para recordar la obra de un amigo de ambos, Viktor Hartmann, en la Academia de Bellas artes de San Petersburgo (primavera de1874). En pocas semanas, Musorgski había completado la idea. Publicada en 1886 (cinco años después de la muerte del autor, y dedicada a Stassov), no tardaría en conocer las primeras orquestaciones -que tal era su carácter sinfónico-, a cargo de algunas plumas ilustres, como Rimsky, Tchumaloz, Liadov, Howarth, Wood, Leonardi, Cailliet, Stokowsky, Goehr o más recientemente, Vladimir Ashkenazy. Pero sin duda, la preferida es la mencionada de Ravel (1922), un encargo de Serguei Koussevitzky.


Publicado por jrtapia @ 10:00  | La orquesta
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