Por su carácter, las obras que Mozart redacta a partir de 1783 son obras sentimentales, que van mas allá del virtuosismo. Además de partituras para piano, compuso sus Conciertos para trompa y orquesta (KV 412, 417, 447 y 495), unas obras muy especiales dedicadas a un trompista amigo de sus padres, un tal Leutbeg.
El Concierto K 447 consta de tres movimientos:
I. Allegro
II. Romance (Larghetto)
III. Allegro Rondo
La trompa forma parte de los instrumentos de viento metal. Tambien llamada corno francés, probablemente debido a su temprano desarrollo en Francia, está compuesta por un tubo delgado de 2 a 5’5 m de longitud, que se ensancha gradualmente y que se enrolla sobre sí mismo en uno, dos o tres círculos, con un gran pabellón y embocadura en forma de cono. Es el único de los aerófonos de metal en el que las válvulas se accionan con los dedos de la mano izquierda.
Es un instrumento de gran antigüedad, y parece que hay que buscar su origen en las conchas y los cuernos que se empleaban para hacer señales. Parece que en el siglo XVI coexistieron dos tipos de trompas. Cavalli fue uno de los primeros compositores en utilizarla como instrumento puramente musical. La trompa de caza, enrollada en dos círculos y medio, debió nacer en Francia a fines del siglo XVII. El Conde von Sporck la introdujo en Alemania y Bohemia alrededor de 1680. La embocadura del instrumento era muy estrecha, el pabellón muy ensanchado y su forma circular, con un tubo de casi cinco metros enrollado en varias vueltas. Ello permitía dar casi todos los armónicos del sonido fundamental por el simple toque de los labios. Al proporcionar unos quince armónicos, la primitiva trompa era sólo relativamente cromática en el registro agudo, donde los intervalos entre los armónicos son muy pequeños. Esta trompa era familiar en Inglaterra ya en torno a 1680.
Bach y Haendel escribieron partes muy floridas para este instrumento. Poco después se empezaron a utilizar los cuerpos de recambio (tons de rechange) que colocados entre la embocadura y el tubo permitían cambiar la afinación básica de cada instrumento (trompa de armonía). Se llegaba a contar con diez de estos accesorios, aunque para cada tono se continuaba limitado a la serie de armónicos. Anton Joseph Hampel (c. 1705-1771), de la orquesta de la Corte de Dresde, mejoró el sistema colocando los tonos de recambio en el centro del instrumento. También a él se atribuye la técnica de las “notas tapadas”, tal vez tomada de los vecinos trompistas bohemios. Obstruyendo parcialmente con la mano el pabellón en su extremo interior, se podía hacer descender el sonido hasta un tono entero. Esta técnica obligó a disponer la trompa recta y hacia abajo.
En el Clasicismo la trompa fue utilizada por Haydn en sus sinfonías, por Mozart en sus conciertos y por Beethoven tanto en las obras orquestales como en piezas de cámara, aunque la “igualación” de los sonidos “cubiertos” y los sonidos “abiertos” requería una gran destreza por parte de los intérpretes. A finales del siglo XVIII una formación orquestal regular contaba con dos trompas.
La introducción de las válvulas, que hicieron de la trompa un instrumento plenamente cromático, corrió a cargo de Stölzel (1780-1844) y Blühmel en Silesia. Estas mejoras se patentaron en 1818 y llegaron a París en 1835. Posteriormente, el trompista francés Joseph Meifred perfeccionó el sistema de tres pistones para trompa y trompeta. Cada pistón abre un circuito complementario que alarga el tubo y baja así la altura de la nota emitida: un tono con el primer pistón, medio tono con el segundo y otro medio con el tercero. Así nació la trompa plenamente cromática con una extensión de tres octavas y una sexta. Weber fue el primer compositor alemán en sacarles verdadero partido, mientras en sus primeras obras Wagner utilizó las trompas naturales y también las de válvulas. Incluso el Trío en Mi bemol mayor para piano, violín y trompa op 40 de Brahms sigue estando escrito para el viejo instrumento. Hubo resistencia al cambio, pues la trompa había perdido parte de su personalidad, e incluso Bizet prescindió de ella en Carmen (1890). A partir de entonces se impuso definitivamente la trompa de válvulas, aunque la técnica de las notas “cubiertas” se ha seguido utilizando, y a este sistema se ha añadido la sordina. Hacia 1890 se añadió un cuarto pistón que permite cambiar instantáneamente la afinación y convertir la trompa en Fa en trompa en Si bemol.