Orquesta Filarmónica de Berlín
Zubin Mehta, director
El estadounidense Murray Perahia, nacido en el Bronx de Nueva York, comenzó a estudiar piano a los cuatro años e ingresó en el Mannes College of Music a los diecisiete. Se graduó como director y compositor. Realizó cursos de verano en Marlboro, Vermont, donde conoció y colaboró con músicos como Rudolf Serkin, Pablo Casals y miembros del Cuarteto Budapest.
Tras ganar en 1972 el Concurso Internacional de Piano de Leeds, recibió invitaciones para actuar en toda Europa. En 1973 realizó su primer concierto en el Festival de Aldeburgh, donde conoció a Benjamin Britten y Peter Pears. Acompañó a Pears en muchos recitales de lieder y desde 1981 hasta 1989 trabajó como codirector artístico del Festival de Aldeburgh. También desarrolló una cercana amistad con Vladimir Horowitz. Desde entonces ha realizado presentaciones y giras por todo el mundo. Actúa con las principales orquestas y graba numerosos discos. Entre sus hitos están la grabación de todos los conciertos para piano de Mozart como solista y director con la English Chamber Orchestra, todos los conciertos para piano de Beethoven con la Orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam y Bernard Haitink, así como los conciertos de Mendelssohn, Chopin, Grieg y Schumann.
Perahia ha grabado numerosas obras para piano solo, colaborado con Peter Pears y con Dietrich Fischer-Dieskau, así como grabado música de cámara con Georg Solti y con el Cuarteto Amadeus. Ha obtenido premios Grammy y Gramophone, es miembro honorario del Royal College y de la Royal Academy, así como doctor honoris causa por la Universidad de Leeds.
En los últimos años ha incidido en el repertorio para teclado de Johann Sebastian Bach, Domenico Scarlatti y Georg Friedrich Haendel. También aceptó su primer puesto como director, siendo invitado de la Academia de St.Martin in the Fields.
Con tan sólo 28 años, el venezolano Gustavo Dudamel se ha convertido en un genio de la dirección orquestal. Tanto que a partir de octubre ocupará el puesto de director titular de la prestigiosa Orquesta Sinfónica de Los Ángeles, donde sustituirá al finés Esa-Pekka Salonen. Y, a pesar de ese billete a la fama, Dudamel nunca dejará de colaborar con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, la más importante de Venezuela, de la que todavía es titular, y en la que el director venezolano se encuentra en su salsa. Qué mejor que gobernar a cerca de 200 músicos menores de 25 años con toda la energía y juventud que desprenden.
Su pasión por la dirección orquestal ya era evidente de niño, cuando colocaba sus muñecos Lego en semicírculo para que escucharan música. Y, sin embargo, su carácter, su alegría, rompen con todos los moldes establecidos. No es necesario ser un ególatra elitista para ser un genio de la música clásica. En la prensa, todo son alabanzas, tanto a la calidad de su trabajo, como a su trato afectuoso y cercano. Gusta a entendidos, pero también a aficionados. Hay quien le compara con Leonard Bernstein, y más ahora que en Los Ángeles se puede disparar su fama por todo el mundo. Sin embargo, Dudamel ve este paso como “un puente entre el norte y el sur”. Ya ha elaborado toda una serie de proyectos que incluyen el acceso a la enseñanza para las minorías de negros y latinos, porque el compositor no olvida sus orígenes: es consciente de que en la actualidad Venezuela es el referente mundial en la enseñanza de música clásica.
Su último disco es una grabación de la quinta sinfonía del compositor ruso Piotr Ilich Chaikovski, junto con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar. Aunque su más reciente actuación ha tenido lugar ayer jueves 27 de agosto, con la Orquesta Filarmónica de Viena y el violinista Nikolai Znaider, en un concierto enmarcado en el Festival de Salzburgo. En él interpretaron el concierto para violín de Chaikovski y ‘La consagración de la primavera’ (Le sacre du printemps), de Igor Stravinski. Chaikovski escribió el concierto para violín (1878) mientras se recuperaba en Clarens, junto al lago de Ginebra. Por su parte, ‘La consagración de la primavera’ (1913) culmina en “una danza de sacrificio en la que una muchacha baila hasta morir para propiciar a los dioses de la primavera, en una evocación de la Rusia pagana”. Este polémico final conllevó que, el día de su estreno, detractores y defensores de la obra se congregaran para total desconcierto del compositor. Claude Debussy dijo de ella: “La consagración de la primavera me hechiza como una hermosa pesadilla”. Esperemos que también haya hechizado al público de Salzburgo.
Nikolaus Harnoncourt, director
10. Coral
Trompeta, Oboe I/II, Violino I/II, Viola, Continuo
Jesus bleibet meine Freude,
Meines Herzens Trost und Saft,
Jesus wehret allem Leide,
Er ist meines Lebens Kraft,
Meiner Augen Lust und Sonne,
Meiner Seele Schatz und Wonne;
Darum lass ich Jesum nicht
Aus dem Herzen und Gesicht.
Traducción:
Jesús sigue siendo mi alegría,
consuelo y savia de mi corazón,
Jesús me defiende de toda pena,
Él es la fuerza de mi vida,
el gozo y el sol de mis ojos,
el tesoro y el prodigio de mi alma;
por eso no quiero a Jesús
fuera de mi corazón y mi vista.
La Cantata BWV 147 fue estrenada el 2 de julio de 1723 en Leipzig para la fiesta de la Visitación de la Virgen María, cuando María acude a visitar a su prima Isabel y Juan se mueve en las entrañas de Isabel por la alegría de estar cerca de Jesús. Bach, al ser luterano, no creía en la virginidad perpetua de María, pero siendo profundamente creyente pensaba que debía haber un entendimiento amable con los demás cristianos.
La obra está compuesta para coro a cuatro voces, trompeta, dos oboes, fagot, dos violines, viola y bajo continuo (es decir, que no se especifica qué instrumento debe tocar el acompañamiento bajo, pudiendo ser el órgano o el clave, además de otro fagot, un violonchelo o una viola da gamba). Hoy día no es muy frecuente escuchar esta obra tal y como fue pensada por el problema que crea su interpretación con los instrumentos actuales, que le dan a esta maravillosa música un tono estridente.

Renata Scotto, soprano (Francesca); Plácido Domingo, tenor (Paolo); Cornell MacNeil, barítono (Gianciotto)
The Metropolitan Opera Orchestra and Chorus
James Levine, director
La historia de amor de Francesca da Polenta y Paolo Malatesta integra la nómina de los enamorados más célebres de la literatura occidental, junto con Dido y Eneas, Romeo y Julieta, Tristán e Isolda, Manon y Des Grieux y alguno más. Basándose en el Canto V, versos 73 a 142 del Infierno de la Divina Comedia de Dante diversos autores literarios dieron vida a los amantes. En diciembre de 1901 Gabriele D’Annunzio estrena su tragedia Francesca da Rimini, la cual es puesta en música unos años después de la mano de Tito Ricordi y Ricardo Zandonai como ópera trágica en cuatro actos.
Francesca da Rimini es un tanto dispar, con algún episodio de trazo no muy fino. A pesar de que ninguno de sus actos sobrepasa los cuarenta minutos, la obra se hace un poco extensa, aunque ofrece más de un momento musical exquisito, cuenta con una orquestación de gran amplitud y refinamiento y consigue crear una atmósfera de evidente efusión y lirismo. A momentos bellamente diseñados en lo vocal y lo instrumental se oponen otros donde todo parece sonar a hueco. Entre los primeros puede citarse el primer acto, con su conclusión de aliento wagneriano, y el último de los cuatro que componen su estructura, en el que Francesca y Paolo dan rienda suelta a su amor y mueren a manos del fatal Giovanni, escena que ha sido orquestada por Zandonai con refinamiento e intensidad, además de una expansión vocal de singulares exigencias para los protagonistas.
Todo el segundo acto, que discurre en la Torre del castillo de Malatesta en Rimini, aparece superficial, sin un verdadero sustento dramático algo que también ocurre con la larga escena del festejo primaveral en la habitación de Francesca del tercero, aunque resulte realmente hermoso el encuentro final de los enamorados. La orquestación del compositor nacido en Trentino (Italia) en 1883 y desaparecido en 1944, se muestra notable a lo largo de toda la obra.
Esta grabación contiene un registro del montaje que la Metropolitan Opera hiciera de Francesca da Rimini en 1984. A pesar de lo antiguo del registro original, se puede apreciar perfectamente el lujo de los escenarios y el vestuario. En los papeles principales estaban cantantes como Cornell MacNeil, Renata Scotto y Plácido Domingo, en la que muchos consideran su mejor época. Realmente es encomiable la vuelta al repertorio de una ópera que a pesar de sus desniveles posee bastante interés.
La sobrina nieta del insigne Lev Termen (Leon Theremin) es una interesante compositora electrónica, especializada en los legendarios instrumentos musicales del pionero electrónico.
La compositora rusa Lydia Kavina, nacida en Moscú en 1967, es la sobrina nieta de Lev Termen (Leon Theremin), amén de tratarse de una de las pocas profesionales del theremin en todo el mundo. A los nueve años de edad, Lydia Kavina se inicia en el estudio del theremin, con su ilustre pariente como instructor personal, estudios que se prolongarían durante los cinco años siguientes.
Tras estudiar teoría musical en la Academia de Música de Moscú "Revolución de Octubre", inicia su carrera como intérprete del thereminvox a los 14 años de edad. Desde entonces, la artista ha participado en más de 400 actuaciones en Rusia, Europa y los EE.UU. Como compositora, prefiere dedicar su creatividad musical a su instrumento favorito, el thereminvox.
Kavina completa su formación musical en el Conservatorio Estatal Tschaikovsky, de Moscú, especializándose en Composición, y se licencia con los máximos honores en 1992. Entre los años 1991 y 1992, forma parte del personal conferenciante del Museo Glinka de Moscú (el Museo Central Estatal de Cultura Musical), al igual que ya hiciera antes, en el período comprendido entre los años 1986 y 1987.

Lydia a los nueve años con Lev Theremin
Entre las obras que Lydia Kavina ha compuesto para el theremin cabe destacar las siguientes: "La estatua de un soldado" para Theremin y piano (1984); "Romance" para voz, Theremin y piano (1985); "Dos Preludios para Thereminvox y piano" (1986); "Antique Russia", Fantasía para Theremin, piano, viola, bajo y campanillas, (1987); "Paisaje" para cuatro Theremins (1989); "Suite" para Theremin y piano (1989); "Chacone" para Thereminvox y Sintetizador (1990); "Requiem", para Thereminvox y Sintetizador, (1990); "Swamp Music" para Theremin y Sampler Digital, (1992); "In Whims of the Wind" para Theremin, voz y piano (1994); "El Monólogo", para Theremin (1995).
Esta compositora ha participado en diversos trabajos, entre ellos el álbum "Beyond the mirrors" de Adrian Marcator, en el sello Prudence Records; la banda sonora original de la película "Ed Wood"; el álbum "Music for films", de varios autores, en el sello Opal Records; "The Radio Science Orchestra - Memories of the Future" (1996); SERVIsound - Meditatio in Variatione" (1995); y el CD-ROM "Theremin-Demonstration with explanations", de la revista alemana dedicada a la música y los ordenadores "KEYS".
Asimismo, Lydia Kavina ha aparecido en producciones videográficas y películas diversas, como por ejemplo el video educativo de Big Briar, Inc. "Mastering the Theremin", en el que la artista enseña a utilizar este instrumento, junto con Robert Moog; y "Martin, Steven M. Theremin: An Electronic Odyssey, USA 1993". Además, su música ha sido programada en diversas emisoras de radio, entre ellas la BBC, la WNYC (USA), la radio nacional alemana, etc.
Lydia también ha actuado en directo en diversos eventos a nivel internacional, entre los que cabe destacar el "International Festival for Electronic Music" en Bourges, Francia, (1994); El "Festival of Arts" de Bad Gleichenberg, Austria (1994); el Charles Ives Festival, del Barbican Centre de Londres, en el Reino Unido, y otros, además de visitar Dinamarca, Brasil, y otros países en diversas giras musicales. Entre sus proyectos actuales, destacan varias actuaciones en directo, dentro y fuera de Rusia.

Foro hispano del theremin: http://www.thereminhispano.com/index.htm

Philharmonia Orchestra
Esa-Pekka Salonen, director
Si orquestar una partitura pianística supone colorear usualmente el mundo bicromático del piano, el trabajo realizado por Ravel sobre el original de Musorgski entraña algo más, aunque de consecuencias diversas: por un lado, representa un gran trabajo de este maestro de orquestadores sobre una obra que poseía ya todo el mágico colorismo ruso; pero también, supuso la "edulcoración" de una obra emblemática de un Musorgski rompedor, auténticamente nacionalista, de una dureza con pocos precedentes.
Tras terminar la ópera "Boris Godunov", a principios de 1874, el compositor se siente inclinado a componer para el piano lo que sería un reflejo de lo visto -o imaginado- en la exposición que su admirado Vladimir Stassov ideó para recordar la obra de un amigo de ambos, Viktor Hartmann, en la Academia de Bellas artes de San Petersburgo (primavera de1874). En pocas semanas, Musorgski había completado la idea. Publicada en 1886 (cinco años después de la muerte del autor, y dedicada a Stassov), no tardaría en conocer las primeras orquestaciones -que tal era su carácter sinfónico-, a cargo de algunas plumas ilustres, como Rimsky, Tchumaloz, Liadov, Howarth, Wood, Leonardi, Cailliet, Stokowsky, Goehr o más recientemente, Vladimir Ashkenazy. Pero sin duda, la preferida es la mencionada de Ravel (1922), un encargo de Serguei Koussevitzky.
La Sinfonía Española, op. 21 es en realidad un concierto para violín y orquesta compuesto por cinco movimientos (aunque generalmente se omite el tercero), a medio camino entre la suite y la antigua sinfonía concertante. Esta obra corresponde a un período de interés por el exotismo transpirenaico en los compositores franceses. Sus movimientos son:
I. Allegro non troppo
II. Scherzando (Allegro molto)
III. Intermezzo (Allegretto non troppo)
IV. Andante
V. Rondo (Allegro)
La obra tuvo como destinatario al gran virtuoso español Pablo de Sarasate, que era un gran amigo del compositor. Aunque nacido en España, Sarasate se había formado en París y Francia fue su patria adoptiva. Por su parte, Lalo nacido francés, tenía ancestros españoles por parte de padre y madre. También se formó en Francia pero amaba y sentía profundamente su espíritu español.
A propósito de él escribió Paul Dukas: “Lalo me parece y no solo a mí, un artista mediterráneo en su maravillosa y prodigiosa espontaneidad que de manera natural toma la forma de una danza, ese énfasis lo da su origen español y domina tanto su vida como su obra, hay España en la obertura de El Rey de Ys (compuesta sobre una leyenda bretona), en su Concierto Ruso y sin exagerar en su Rapsodia Noruega...”
Lalo tuvo que recorrer un largo camino antes de recibir reconocimiento, en parte, a causa del ambiente de frivolidad que dominó la música francesa durante el Segundo Imperio. Tenía cincuenta años cuando alcanzó la fama con el estreno de su Concierto para violín opus 20, dedicado a y estrenado por Sarasate. La Sinfonía Española opus 21, también dedicada a Sarasate, se estrenó en París el 7 de febrero de 1875. Tuvo un éxito inmediato y permanece como una obra popular hasta hoy.
En los movimientos de esta Sinfonía, resuenan aires tradicionales españoles: una lánguida malagueña que contrasta la vivacidad del primero; en el segundo se escucha el ritmo de la seguidilla; el tercero, a veces es omitido en las interpretaciones y aún en las grabaciones, por ser una especie de interludio, se basa en un ritmo de origen morisco; el cuarto es un movimiento muy discutido, pues el solo del violín se ha calificado de folclórico español por algunos pero de escandinavo por otros... En el rondó final, que es brillante, reaparece la malagueña que se escuchó al comienzo.
Teatro Bolshoi de Moscú
Boris Khaikin, director
Boris Godunov (1551-1605), el protagonista de la ópera de Musorgski es un personaje histórico que fue zar de Rusia. Boris era un miembro de la pequeña nobleza de origen tártaro que llegó a ser el favorito del legendario Iván el Terrible (Iván IV), en especial tras el matrimonio de su hermana con el hijo del zar, Fiódor Ivanovich, afectado al parecer por algún tipo de enfermedad mental. Gravemente enfermo, el zar nombró a Boris guardián y regente de Fiódor, quien subió al trono como Fiódor I Ivanovich (1584-1598) a la muerte de su padre.
Convertido en el hombre más poderoso de Rusia, Boris emprendió la tarea de debilitar a la todavía pujante aristocracia de los boyardos con el apoyo de la Iglesia rusa: convirtió Moscú en un patriarcado y reemprendió la colonización de Siberia. También se le acusó de haber sido el responsable de la muerte del hijo menor del zar Iván IV, Demetrio, el último heredero al trono, en cuyo nombre la nobleza intentó una fallida sublevación en 1584.
A la muerte de Fiódor en 1598, Boris fue elegido zar, y una de sus primeras medidas fue desterrar a los Romanov. Después de haber vencido a Suecia (1590-1595), Rusia entró en un período de gran convulsión social.
La ópera de Musorgski narra algunos pasajes de la historia del zar Borís Godunov, y la lucha entre el pueblo ruso y el polaco. La primera versión data de 1869 y está dividida en cuatro actos con siete cuadros y así fue rechazada por la dirección del Teatro Imperial de San Petersburgo. Mucho más sintética e intensa que la ópera italianizante en boga en aquella época, el teatro alegó la falta de elementos básicos habituales en la trama de una ópera seria, como la inexistencia de un personaje femenino y, por tanto, de una intriga amorosa. El dato curioso es que no la censuraron por motivos políticos, pues en la ópera, en realidad, no se trata de otra cosa más que de política.
El compositor revisó la ópera y terminó una nueva versión en 1872, esta vez dividida en un prólogo y cuatro actos (nueve escenas). Gracias a la ayuda de Nikolai Rubinstein y del director de orquesta Naprávnik, que ofrecieron algunas representaciones parciales de algunas escenas en forma de concierto, esta segunda versión pudo subir finalmente a escena el 21 de enero de 1874 en el Teatro Imperial (hoy Teatro Mariinski) de San Petersburgo.
Tras la muerte de Musorgski "Boris Godunov" fue reorquestada en dos ocasiones por su amigo Rimski-Kórsakov (1896 y 1908) y otra más por Dmitri Shostakóvich. Las versiones de Rimski son las más interpretadas en Rusia, mientras que las originales de Musorgski, mucho más atrevidas en cuanto a la armonía y la orquestación y, según la crítica, más ajustadas a la historia, son las más interpretadas en Europa y América.
La grabación del vídeo corresponde a una representación en el Teatro Bolshoi de Moscú en la que se emplea la versión original de Musorgski, que es la que finalmente se va imponiendo.
Nikolái Rimski-Kórsakov nació en Tijvin, cerca de Nóvgorod, en una familia aristocrática de marinos militares. Rimski-Kórsakov demostró su talento artístico desde una edad muy temprana, pero fue enviado a la Escuela Naval de Cadetes Imperial Rusa en San Petersburgo y posteriormente sirvió como oficial en la Marina Rusa.
En 1861 conoció a Balákirev y comenzó a concentrarse más seriamente en la música. Balákirev lo animó para que compusiera y le enseñara cuando no estaba en altamar. A través de Balákirev, Rimski-Kórsakov también conoció a César Cui, Alexander Borodín y Modest Músorgski, que más tarde formarían el conocido como "Grupo de los Cinco".
Durante su etapa en la marina Rimski compuso una sinfonía, primera obra de esta forma compuesta por un ruso. También compuso sus óperas "Sadkó" en 1867 y "La Doncella de Pskov" (Pskovitianka) en 1872. Al año siguiente se retiró del servicio activo para ocupar el cargo de inspector musical de los conjuntos de la flota rusa, tarea que le permitió avanzar considerablemente en su carrera musical. Fue un deslumbrante orquestador y pedagogo, autor de numerosos tratados de composición e instrumentación. Desde 1871 hasta su muerte enseñó composición e instrumentación en el conservatorio de San Petersburgo (actualmente Conservatorio Rimski-Kórsakov) y entre 1886 y 1890 dirigió la orquesta sinfónica de esta ciudad. Durante este período Rimski se ocupó de recopilar canciones populares rusas y estudiar la obra de Glinka, así como a instrumentar algunas de las composiciones de sus amigos Borodín y Músorgski, tristemente fallecidos.
El estilo de Rimski tiene un carácter básicamente romántico y nacionalista, emparentado a la canción popular rusa, llena de modismos derivados del canto eclesiástico ortodoxo. Así, "La Gran Pascua Rusa" halla su principal fuente de inspiración en las melodías de la liturgia de pascua de la Iglesia Ortodoxa, tal y como fueron escuchadas por el propio compositor. En el catálogo del músico hay solamente dos oberturas: la "Obertura sobre Temas Rusos" de 1866, revisada y re-orquestada en 1879-80, y "La Gran Pascua Rusa", compuesta en el año de 1888, el mismo en el que fue estrenada en San Petersburgo por la Sociedad Rusa de Música.
Robert Schumann (1810 - 1856) pecó de modesto al referirse a esta hermosa obra, en donde no cabe la menor duda, manifestó su talento original, especialmente en cuanto a música dedicada al piano. Como opinan los expertos, en estas juveniles confidencias al piano, parece estar el Schumann auténtico. Son muchísimas las versiones de esta admirable obra pianística que se han editado, entre ellas las de Alexander Brailowsky (RCA), Arthur Rubestein (RCA), Wilhelm Kempff (DGG) y otras, entre las que hay que conceder una mención especial a la de Claudio Arrau para el sello discográfico Philips.
En este “Carnaval” la brevedad de las piezas se halla en razón directa con la sinceridad. La duración de cada fragmento no va un sólo compás más allá de lo que dura la inspiración de lo que lo ha encendido. El mismo Schumann, en la carta que escribió a Moscheles, analiza su obra. Dice: “¿No es siempre la música suficiente por sí misma y suficientemente expresiva?. 'Estrella' es un nombre al estilo de lo que uno escribe debajo de un retrato, a fin de fijar éste en la memoria”. En otra parte de su carta expresa: “Como conjunto la obra no tiene en absoluto valor artístico, pero individualmente los diferentes estados de ánimo me parecen de interés”. Sigue comentando Schumann “Carnaval fue compuesto en su mayor parte en ocasiones diferentes y se fundó principalmente en las notas A,S, C,H, que es la nomenclatura usual en Alemania y corresponde respectivamente a las notas La, Mi bemol, Do y Si, que forman el nombre de una aldea de Bohemia, en donde tenía una amiga”; por curiosa coincidencia, son las únicas letras musicales que hay en su apellido.
Continúa Schumann, “... los títulos los agregué posteriormente”… ¿Por qué esto de títulos?, porque como destaca en un artículo Muñoz, este "Carnaval", subtitulado “Scenes mignones sur Quatre notes” es una serie de veintiuna breves estampas, cada una de las cuales lleva un título indicativo. La idea general es, justamente, la de una galería de máscaras carnavalescas, en los que los personajes de la antigua Comedia del Arte se entremezclan con los miembros de la Cofradía de David, que Schumann había inventado para atacar a los filisteos del arte.
La forma de cada uno de los fragmentos es la de una variación que comienza con las citadas notas. Más que nunca, Schumann emplea para la composición el relato musical de una historia, con personajes y guión bien definidos. Además consolida el formato que ya inició en “Papillons”, creando temas muy breves y generalmente no relacionados entre sí, aunque estén inspirados en la misma escena literaria.
En síntesis, Schumann expresa en “Carnaval” un mundo que sólo pertenece a él. Incluso en el seno del universo romántico se inscribe como una entidad aparte en donde lo real se mezcla con lo irreal, en el que la frontera entre ambos se mueve sin cesar a capricho de la fantasía o del instante que pasa.
Charles Jude - Marie Claude Pietragalla
Coreografía de Vaclav Nijinsky
"L'Après-midi d'un Faune", inspirado en el poema de Stéphane Mallarmé titulado "La Tarde de un Fauno", fue estrenado el 29 de mayo 1912 por Vaslav Nijinski, sobre una partitura de Claude Debussy con escenografía de Léon Baskt.
"La siesta del fauno" provocó un escándalo mayúsculo cuando fue presentado por primera vez en París, por su erotismo explícito y su apartamiento radical de la tradición del ballet clásico. La coreografía creada representaba un aspecto de bajorrelieve griego animado, en donde las bailarinas debían desplazarse con el pie al suelo, posando primero el talón y terminando el movimiento en los dedos, en total oposición a las reglas clásicas enseñadas hasta entonces. Los pocos elegidos debían ubicar el cuerpo de frente al público, la cabeza y los miembros de perfil, los brazos mantenidos en posiciones angulares diversas.
El telón del Teatro del Châtelet se levantó ante un público sorprendido a la vista del bellísimo decorado de León Bakst -un lago bordeado de árboles- en medio del cual se encontraba Nijinski con su malla cubierta con manchones, y las ninfas vestidas con túnicas plisadas, pelucas doradas y pies desnudos.
Nijinsky logró gritos y abucheos utilizando el chal como si estuvieran filmando una película erótica. Debussy abandonó la sala diciendo: “Ha interpretado groseramente la palabra satisfacer”. August Rodin mandó una encendida defensa a los periódicos: Nijinsky era un genio; Diaghilev, otro; el Preludio, arte; y el que no estuviera de acuerdo un retrógrado".
Debussy tardó dos años en componer el correlato musical del poema: desde 1892 hasta 1894. La obra es considerada por algunos expertos como el punto de partida de la modernidad musical.
Argumento
“Un fauno dormita ... unas ninfas lo embaucan... un chal olvidado satisface su ensoñación ... el telón desciende para que el poema dé comienzo en la memoria de todos...”
Un fauno se encuentra dormitando en una tarde de calor. Aparecen unas ninfas, y él curioseándolas, pretende acercarse y acariciarlas. Las ninfas juegan con él pero en el momento que se encuentra más atrevido, ellas huyen asustadas. Herido y contrariado, el fauno encuentra un foulard que una de las jóvenes ninfas ha perdido. En la soledad, respira el perfume y, de pronto, aparece ante su imaginación la bella joven dueña del objeto. Él, besa el foulard, lo aprieta contra su pecho, y las imágenes evocadas en el, se convierten en su objeto con el cual satisface sus deseos.
Poco después de concluir su Sexta sinfonía, Gustav Mahler, inició en el verano de 1904 la creación de la Séptima en su retiro en Maiernigg. Compuso primero las dos Nachtmusik o Músicas Nocturnas de la sinfonía, y al año siguiente concluyó, en el mismo lugar, los otros tres movimientos.
Al finalizarla, Mahler comenzó a tener dudas sobre la coherencia de la obra, en particular, sobre los méritos de su orquestación. En el verano de 1908, preparó su estreno en Praga y durante los ensayos realizó importantes cambios en la orquestación, motivados sin duda por la experiencia adquirida en la creación de la Octava sinfonía (que ya estaba completa en esas fechas). El estreno de la Séptima sinfonía, tuvo lugar en Praga, el 19 de septiembre de 1908, con Mahler dirigiendo. Solo cosechó la indiferencia del público, lo que agudizó las dudas de Mahler, pese al aplauso de Bruno Walter, Otto Klemperer y Alban Berg, allí presentes. Sin embargo, en esos últimos años se había ido produciendo un cambio y aquellas obras que inicialmente habían sido repudiadas fueron hallando su lugar en sitios como Amsterdam, donde el devoto mahleriano Wilhelm Mengelberg difundía con tal entusiasmo las sinfonías de este compositor, que la Cuarta llegó a ser bisada por completo en un concierto de la Orquesta del Concertgebouw.
Entre el estreno y las subsecuentes ejecuciones de la Séptima sinfonía en Munich y Amsterdam, el compositor realizó nuevas correcciones. La Séptima pertenece al grupo de obras mahlerianas absolutamente musicales, puramente sinfónicas (Quinta, Sexta, Séptima). Estas tres obras no necesitan de palabras para aclarar sus ideas conceptuales, por lo que no se utilizan las voces.
Una furtiva lagrima
negli occhi suoi spuntò:
Quelle festose giovani
invidiar sembrò.
Che più cercando io vò?
Che più cercando io vò?
M'ama! Sì, m'ama, lo vedo. Lo vedo.
Un solo istante i palpiti
del suo bel cor sentir!
I miei sospir, confondere
per poco a' suoi sospir!
I palpiti, i palpiti sentir,
confondere i miei coi suoi sospir...
Cielo! Si può morir!
Di più non chiedo, non chiedo.
Ah, cielo! Si può, Si può morir
Di più non chiedo, non chiedo.
Si può morir, Si può morir d'amor.
Una lágrima furtiva
apareció en sus ojos
Ella parecía celosa
de las demás jóvenes,
¿Qué voy a buscar, entonces?
Ella me ama, ya lo veo.
Sentir palpitar un solo instante
tan hermoso corazón
Entremezclar mis suspiros
con los suyos.
Sentir palpitar, sentir palpitar!
Entremezclar mis suspiros con los suyos.
Puedo morir, ¡oh cielos!
No pido otra cosa.
¡Cielos! puedo morir;
no pido otra cosa,
sí, puedo morir,
morir de amor.
Gundula Janowitz, soprano/Wiener Singverein
Orquesta Filarmónica de Berlín/Herbert von Karajan, director
En este vídeo la hermosa música de Brahms se complementa con imágenes de los cuadros de Kandinsky.
"El réquiem ateo". Con esta desafortunada expresión ha sido designado, en alguna ocasión, el opus 45 de Johannes Brahms, so pretexto del escaso número de veces que en ella se menciona a Dios, al menos, directamente. Sin embargo, pocas obras en la historia de la música clásica aparecen tan impregnadas de espiritualidad, no sólo en lo que al texto atañe, sino también en lo que a la propia música concierne. El hecho de que Brahms designase esta magna obra como "Ein Deutsches Requiem", o más exactamente, "Eine Art Deutsches Requiem (Una Especie de Réquiem Alemán)" obedece al propósito de configurarla como una composición de índole exclusivamente musical, y ajena, por tanto, a la celebración litúrgica, a pesar de que "Requiem" es, precisamente, la palabra con la que da comienzo el "Introitus" de la Misa de Difuntos de la Iglesia Católica, y que, en el ámbito musical, ha dado origen a numerosas obras de carácter religioso de la mano de Ockeghem, Lassus, Morales, Victoria, Palestrina, Cavalli, Scarlatti, Mozart, Cherubini, Berlioz, Liszt, Verdi, Dvorák o Fauré.
Dos fueron los acontecimientos que impulsaron a Brahms a componer su Réquiem: el fallecimiento, en el verano de 1856, de su amigo Robert Schumann (quien, paradójicamente, también tuvo el propósito de componer una obra con idéntico título) y la muerte de su propia madre en febrero del año 1865.
Los primeros compases de la obra fueron escritos por Brahms en 1856, y su conclusión se prolongó, prácticamente, hasta poco antes de su estreno, en la catedral de Bremen, el Viernes Santo del año 1868. El texto fue seleccionado por el propio compositor a partir de las traducciones de la Biblia al alemán realizas por Lutero.
El Réquiem alemán está dividido en siete partes y fue compuesto para soprano, barítono, coro mixto, órgano y orquesta sinfónica.
Texto del fragmento (y su traducción):
V. "Ihr habt nun traurigkeit"
Ihr habt nun Traurigkeit;
aber ich will euch wiedersehen,
und euer Herz soll sich freuen,
und eure Freude soll niemand
von euch nemmen.
(Johannes 16, 22)
Ich will euch trösten,
wie einen seine Mutter tröstet.
(Jesaja 66, 13)
Sehet mich an:
Ich habe eine kleine Zeit
Mühe und Arbeit gehabt
und habe großen Trost gefunden.
(Jesus Sirach 51, 35)
V.-
Ahora estáis afligidos;
Pero yo os volveré a ver,
vuestro corazón se regocijará
y nada podrá privaros
de vuestro gozo.
(San Juan 16, 22-23a)
Os consolaré,
como una madre consuela a su hijo.
(Isaias 66, 13)
Mírame:
Qué escaso tiempo de fatigas
y trabajos he vivido
y he hallado un gran consuelo.
(Siracide o Eclesiástico 51, 27)
TITULO ORIGINAL: The Godfather
AÑO: 1972
DURACIÓN: 175 min.
PAÍS: USA
DIRECTOR: Francis Ford Coppola
GUIÓN: Francis Ford Coppola y Mario Puzo (sobre la novela de Mario Puzo)
MÚSICA: Nino Rota
FOTOGRAFÍA: Gordon Willis
REPARTO: Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Robert Duvall, Diane Keaton, John Cazale, Talia Shire, Richard Castellano, Sterling Hayden, Gianni Russo, Rudy Bond, John Marley, Richard Conte, Al Lettieri, Abe Vigoda
3 Oscar en 1972: mejor película, actor (Marlon Brando), guión adaptado
SINOPSIS: Don Vito Corleone es el jefe de una de las cinco familias que ejercen el mando de la Cosa Nostra en Nueva York en los años 40. Don Corleone tiene cuatro hijos; una chica, Connie, y tres varones, Santino, o Sonny, como le gusta que le llamen, Michael y Freddie, al que envían exiliado a Las Vegas, dada su incapacidad para asumir puestos de mando en la ”Familia”. Cuando otro capo, Sollozzo, al rechazar el Padrino intervenir en el negocio de estupefacientes, intenta asesinar a éste, empieza una cruenta lucha de violentos episodios entre los distintos grupos.
BANDA SONORA: La música de este film, compuesta por Nino Rota, ofrece un acertado tema principal, triste, melancólico y de aires fellinianos, tomado de "Fortunella", canción popular italiana. Como música añadida se escuchan fragmentos clásicos (Mozart, J. S. Bach, Verdi), clásicos modernos (Irving Berlin) y composiciones del padre del realizador, Carmine Coppola (boda).
Una vez nominada al Oscar la banda sonora de El Padrino, fue descalificada porque utilizaba música de una banda sonora anterior escrita por el propio Rota. Pero todo ello fue consecuencia de una triquiñuela legal. Resulta que Rota recibió una demanda judicial por plagio en la que se le acusaba de haber copiado el tema de amor de El padrino. Rota explica: "Un abogado florentino manifestó que él era el autor del tema de El Padrino. Yo vi su canción, depositada en la Sociedad de Autores, y ante todo me maravilló que hubieran aceptado la demanda porque, al verla, se percibía claramente que faltaban notas, que la persona que la había escrito daba pruebas de analfabetismo musical". El asunto se complicó tanto que los abogados de Rota le propusieron que dijera que ese tema musical lo había extraído de una película que había musicado 15 años antes y que por lo tanto no hacía más que utilizar material propio. Rota dice: "Acepté y no sirvió para nada. Mi acusador, tenaz, dijo que yo, de acuerdo con el productor, había falsificado la banda sonora del film precedente para poner allí el tema que, por supuesto, según él, era su canción". Al final la demanda de plagio no prosperó, pero al haber utilizado ese truco de la película anterior provocó que la nominación al Oscar fuera anulada.

2 Agosto 09 - Agencia Efe.- Viena
La Fundación Internacional Mozarteum presentó ayer en Salzburgo dos breves obras de un libro de partituras que posee desde 1864, un movimiento para concierto y un preludio, tras descubrir que fueron compuestas por el entonces niño prodigio Wolfgang Amadeus Mozart, informa Efe. Hasta ahora, las 18 piezas que integran el llamado «libro de notas de Nannerl», un conjunto de piezas y ejercicios musicales que Leopold Mozart compiló en 1759 para su hija Maria Anna (Nannerl era el apodo de la hermana del músico, que en realidad se llamaba Maria Anna), se habían adjudicado al padre del músico, Leopold, e incluso a autores anónimos.
Cruce de manos
Pero tras concienzudos estudios, los expertos han llegado a la conclusión, «con una probabilidad que raya la seguridad», según comentaron ayer, de que fueron creadas por el niño prodigio que entonces era Wolfgang Amadeus, a quien su familia lamaba cariñosamente Wolferl.
Se trata de un movimiento de concierto para piano, de 75 compases y cinco minutos de duración, y de un preludio de un minuto, cuyas partituras las pasó su padre a mano al papel, pero «el estilo de las composiciones no corresponde a la autoría de Leopold», explicó Ulrich Leisinger, investigador de la fundación. Los científicos están prácticamente seguros de que el pequeño Mozart creó estas piezas y las tocó en el piano para su padre, quien luego escribió las notas y las corrigió. Según Leisinger, Leopold nunca hubiese compuesto obras para piano tan difíciles, que eran poco corrientes en esos años (1763-1764) y exigen un enorme virtuosismo, como cruzar las manos por encima del teclado. Wolfgang tenía entonces entre 7 y 8 años, y en estas tempranas obras se ve cómo «un músico joven es capaz de desfogarse para mostrar lo que es capaz de hacer. Además, el movimiento contiene auténticos fallos técnicos de composición y errores que nunca le hubieran pasado al experimentado Leopold», explicó Leisinger. Durante la presentación, el pianista austríaco Florian Birsak interpretó las dos piezas en un instrumento original, el piano forte o clavecín, lo que fue su estreno mundial en público.
Se sabía ya que Wolfgang Amadeus Mozart empezó a componer a los 5 años, pero «no se conocía una partitura tan compleja de él a tan temprana edad, con apenas 7 u 8 años», destacó Ulrich Leisinger, ya que su primer concierto para piano (K175) data de 1773, cuando tenía 17.
Practicar, practicar y practicar
Según unas anotaciones del trompetista de la Corte de Salzburgo, Johann Andreas Schachtner, estrecho amigo de la familia Mozart, éste comentó cómo el niño Mozart se atrevió a componer un concierto. Al respecto, Leopold Mozart, padre del músico, le habría comentado a su amigo: «Ve usted (...) cómo todo está puesto en orden y con regularidad, sólo que no sirve porque es tan extraordinariamente difícil que ningún ser humano estaría en condiciones de interpretarlo». Wolfgang, presente en la conversación –según las anotaciones de Schachtner– habría respondido: «Por eso es un concierto, hay que practicar hasta poder tocarlo».
Orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam
Carlos Kleiber, director
La Séptima Sinfonía de Beethoven influyó en obras de compositores posteriores como en la Gran Sinfonía en Do Mayor, de Schubert, o la Sinfonía Italiana de Mendelssohn, Harold en Italia de Berlioz o la temprana Sinfonía en Do de Richard Wagner.
Comenzada en verano de 1811, tras cuatro años de descanso sinfónico desde la Pastoral, Beethoven la finaliza un año después y se estrena inmediatamente bajo la dirección del propio compositor. Es tal la belleza de la obra, la amalgama de clasicismo y romanticismo y de inspiración melódica y armónica que, a partir de esta sinfonía Beethoven es considerado por sus contemporáneos como el más grande y esta obra adquiere el privilegiado status de obra maestra entre las obras maestras.
La expresividad de toda la música de Beethoven está inspirada en interpretaciones poéticas y alentada en un siglo de trabajos instrumentales románticos con sobretonos programáticos. El mismo Beethoven se convirtió en un hermoso símbolo, el prototipo del moderno héroe-artista como opuesto al artista-artesano de la Europa prerrevolucionaria. Beethoven se quita la librea con la que tan felizmente vivió Haydn y nos dice: "La música es una revelación más alta que cualquier filosofía". Su feroz independencia y su doloroso éxito sobre la el fracaso personal, lo hicieron un modelo para compositores posteriores como Wagner. Al mismo tiempo, su fidelidad a los principios clásicos de composición para alcanzar sus más profundos efectos y su genial inspiración, lo convierten en el mejor exponente de la unión del clasicismo y del romanticismo y en la cumbre de la música europea así como en prototipo de belleza moral.
La Séptima Sinfonía de Beethoven, comenzada en el verano de 1811 y terminada un año después, se estrenó el 8 de Diciembre de ese mismo año en un concierto celebrado a beneficio de los heridos austriacos de la batalla de Hanau, ocurrida el 30 de octubre, apenas un mes antes. Beethoven dirigió la orquesta integrada por los más famosos músicos de toda Austria, tales como Louis Spohr, Giacomo Meyerbeer, Johann Nepomuk Hummel, Ignaz Moscheles, Domenico Dragonetti, Andreas Romberg o Antonio Salieri.

Cecilia Bartoli, mezzosoprano
Senatori Della Gioiosa Marca
Agitata da due venti,
freme l'onda in mar turbato
e 'l nocchiero spaventato
già s'aspetta a naufragar.
Dal dovere da l'amore
combattuto questo core
non resiste e par che ceda
e incominci a desperar.
Agitada por dos vientos, tiembla la ola en el mar turbulento
y el timonel asustado aguarda ya el naufragio.
Por deber y por amor está invadido este corazón;
no puede resistir ni ceder y comienza a desesperar.
La interpretación de Cecilia Bartoli no parece estar orientada únicamente por una idea de fidelidad y reconstrucción históricas. Bartoli no interpreta como una historiadora, sino como una gran cantante. Sin duda ella conoce los desarrollos estilísticos de las obras históricas habidos en las últimas décadas, pero evita las afectaciones en que suelen incurrir los intérpretes actuales de música antigua, con esa tendencia -por momentos francamente insoportable- a la sobreornamentación y esa pretensión de restablecer toda la supuesta gestualidad de la música barroca, simulacro de época que en cierta forma es una reacción a la pretendida simplicidad de la tradición.