Luigi Cherubini (Florencia 1760 - París 1842) escribió Médée sobre un texto en francés, en 1797, para el Teatro Feydeau de París. El libreto es de Francois-Benoit Hoffmann, inspirado en la tragedia homónima de Séneca. Hoy día esta obra es conocida, casi exclusivamente, en la versión italiana de Carlo Zangarini. Su estreno tuvo lugar el 13 de marzo de 1797, en plena Era del Terror y la Guillotina.
El personaje de Medea es heroico y requiere una gran madurez tanto en lo escénico como en lo vocal. Son poco usuales las intérpretes de este papel. En el siglo XX fue la greconorteamericana Maria Callas su máxima exponente, siguiéndole otras famosas sopranos como Eileen Farrell, Magda Olivero, Leyla Gencer, Leonie Rysanek, Inge Borkh, Gwyneth Jones, Grace Bumbry, Anna Caterina Antonacci y Montserrat Caballé.
Esta ópera tiene una intensidad dramática que no usa las medias tintas. Los tétricos presagios se anuncian ya desde la obertura misma: una pieza asombrosa que influirá en la obertura Fidelio de Beethoven, así como en la Sinfonía Trágica de Schubert. Una vez más, como en Lodoiska, Cherubini retrata aquí el mito de la mujer heroica, símbolo característico de la Revolución Francesa, que pasaría también al arte pictórico, siendo uno de los primeros ejemplos modernos del papel de la mujer en la forja de una nueva sociedad.