martes, 17 de noviembre de 2009
Kurt Moll, bajo
Staatskapelle de Dresde
Karl Böhm, director



Cuando Mozart compuso y estrenó exitosamente en enero de 1.781 "Idomeneo, re di Creta",  no podía suponer lo que le sucedería después. Un altercado con su "protector", el arzobispo Colloredo, supuso su marcha de Salzburgo pero la suerte le llevó hasta Viena donde el emperador José II, creador de un Teatro Nacional de Ópera Cómica, le encargó una obra en alemán. El singspiel, composición de fragmentos musicales y diálogos estaba basado en  "Belmonte und Konstanze, oder  Die Entführung aus dem Serail" de C.F. Bretzner y la realización del libreto correspondió a Gottlieb Stephanie.  El resultado, es decir, "El rapto en el serrallo" es un espectáculo musical mezclado de canto y recitación en prosa, con un argumento que adquiere tono de farsa. Su composición está plenamente documentada gracias a la correspondencia que mantuvo Mozart con su padre al respecto. Así, es conocida la carta en la que comenta la composición del aria de Belmonte "O wie ängstlich, o wie feurig" indicando que lo ha musicado como si se oyera los "latidos del corazón" del joven.

El estreno se realizó en Viena, el 16 de julio de 1.782,  en el teatro creado por el emperador y puede ser catalogado como el primer gran éxito popular de Mozart, a pesar, de la acogida fría del público asistente al estreno. ¿Por qué? Porque nadie se esperaba una ópera en lugar de un singspiel (donde, por ejemplo, suele haber mucho más diálogo y donde las piezas musicales no suelen tener la riqueza musical de esta gran ópera mozartiana). Mediocres pero agradables compositores (entre ellos Dittersdorf, contemporáneo de Mozart) proporcionaban las melodías para ese género, sin hacer mucho caso de la propiedad escénica y dramática de la obra. La situación se resume en el conocido comentario del emperador "Demasiado hermoso para nuestros oídos, mi querido Mozart, y hay demasiadas notas".  Sólo a principios del siglo XX consiguió empezar a tener relevancia fuera de los países de lengua germánica pero, en la actualidad goza de fama mundial ya que el maestro salzburgués es uno de los pocos compositores  que consiguió que el alemán, idioma complejo musicalmente, sonara  perfecto, melódico.

El argumento es sencillísimo: en la playa, ante el palacio del Bajá, un tenor, Belmonte, viene buscando entre afligidos lamentos a su novia Constanza, caída en manos de los turcos. Gracias a la ayuda de su astuto criado, Pedrillo, que ha entrado al servicio del Bajá en busca de su propia novia (Blonde, también prisionera), Belmonte consigue eludir la vigilancia del terrible Osmín, guardián del serrallo y amo de Blonde, y así puede encontrar a su Constanza.

En el Acto III, cuando todo marcha viento en popa en la fuga de los protagonistas, se produce un fallo que alerta a los guardianes comandados por un Osmin medio somnoliento. Consiguen atraparlos con el jolgorio de este guardián, ilusionado porque ya los ve en el patíbulo ("O wie will ich triumpheren") y ,sobre todo, feliz porque podrá quedar tranquilo sin ellos. Este aria contiene dos "re" bajos, la nota más grave encomendada a la voz humana en toda la historia de la ópera.


Publicado por jrtapia @ 9:00  | La Ópera
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