lunes, 16 de noviembre de 2009
Orquesta Filarmónica de Viena
Carlos Kleiber, director









En los últimos días del mes de octubre de 1783, en el viaje de regreso de Salzburgo a Viena, Mozart y su esposa Konstanze permanecieron unos días en Linz hospedados por el conde Thun. En un gesto de agradecimiento a su hospitalidad Mozart aceptó tocar en público. Al respecto escribió el compositor a su padre: «El martes 4 de noviembre daré aquí un concierto, en el teatro, y como no tengo conmigo ninguna sinfonía, estoy hundido hasta la cabeza escribiendo una nueva que debo terminar antes de ese día». El fruto de esta labor fue la Sinfonía Linz (Nº 36), cuya partitura se elaboró en el lapso increíblemente corto de cuatro días. A pesar de la premura con que fue compuesta esta obra, se le considera como una de las mejores sinfonías escritas por Mozart hasta ese momento. En ella se aprecia el grado de madurez que había alcanzado Mozart en el manejo de la forma sinfónica y la orquestación, lo cual habría de manifestarse más plenamente en sus últimas tres sinfonías (números 39 a 41). El trazo de la Sinfonía nº 36 es plenamente clásico y consta de los siguientes movimientos:

I. Adagio. Allegro spiritoso
II.Andante
III. Menuetto
IV. Finale: Presto

En esta obra se reconoce una nueva madurez musical en Mozart que se manifiesta en la asimilación del estilo sinfónico de Haydn, un manejo independiente de los vientos y las maderas y una gran unidad entre todos sus movimientos. Por primera vez figura en sus sinfonías una introducción lenta, Adagio, lo que se interpreta como influencia de Haydn. Se trata de un momento marcial y heroico, interrumpido por pasajes sombríos y de gran agitación que recorren todos los movimientos de la obra. Estos momentos agitados, en tonalidades menores, son el resultado de la presencia de la música "alla turca" que Mozart venía de emplear en su ópera "El rapto en en Serrallo". El Allegro spiritoso es todo un ejercicio en gracia y lucidez estructural. Si bien los temas no son melodías inolvidables, son inteligentes, simétricos y ofrecen grandes posibilidades para el desarrollo. También influenciado por Haydn, Mozart emplea un ritmo de siciliana (6/8) para el movimiento lento. El Menuetto nos recuerda al Mozart experto en la composición de música de ocasión; y como es lógico hay una participación llamativa de las maderas en la sección del Trío. El Finale, un Rondó (Presto), también evoca a Haydn en la manipulación reiterativa del primer tema escuchado, logrando así una gran unidad temática y un final extrovertido, espacioso y enfático.

Publicado por jrtapia @ 9:00  | La Sinfonía
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